Viví sin vivir durante días que formaron semanas, y semanas que formaron meses. Pensé sin pensar, porque no hacía que mis pensamientos se quedaran estables. Y sentí sin sentir, porque sentía y no pensaba, o quizás si pensaba pero como no plasmaba no vivía.
Tuve pequeños recreos en los que viví, pero me veía atrapada por alguna excusa. Cuando la motivación comenzaba encontraba como dejarla ir. Pero no me arrepiento mucho, porque necesitaba un silencio, para que lo que pensaba, sentía y vivía se asentara en mi alma.
Yo creo que cuando algo fuerte nos pasa necesitamos del silencio un rato, del alejamiento, de la pausa, una pausa necesaria. Pero una pausa que implica una renaudación.
Y hoy, fue mi renaudación. Y ahora vuelvo a vivir, a pensar y a sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario