Viví sin vivir durante días que formaron semanas, y semanas que formaron meses. Pensé sin pensar, porque no hacía que mis pensamientos se quedaran estables. Y sentí sin sentir, porque sentía y no pensaba, o quizás si pensaba pero como no plasmaba no vivía.
Tuve pequeños recreos en los que viví, pero me veía atrapada por alguna excusa. Cuando la motivación comenzaba encontraba como dejarla ir. Pero no me arrepiento mucho, porque necesitaba un silencio, para que lo que pensaba, sentía y vivía se asentara en mi alma.
Yo creo que cuando algo fuerte nos pasa necesitamos del silencio un rato, del alejamiento, de la pausa, una pausa necesaria. Pero una pausa que implica una renaudación.
Y hoy, fue mi renaudación. Y ahora vuelvo a vivir, a pensar y a sentir.
19 de octubre de 2013
Importancia
Siempre que leo un libro mi mente empieza a hablar con el lenguaje del lector, mi voz interior dice palabras o expresiones que no suelo usar. Y eso es una de las cosas que me gusta de leer, del compromiso existente entre el escritor y el lector, que el significado que tiene para mi (hoy) es el de proporcionarnos un nuevo lenguaje. Pero con lenguaje no solo me refiero a como hablar, sino que también a como pensar, y a como mirar al mundo a través de sus ojos. El autor suele reconocer diferentes cosas del entorno que crea, y eso es una de las cosas que más hago, y empiezo a relatar como si fuera la voz de un libro (todo ocurre en mi cabeza a una velocidad que hace que se me haga difícil de controlar lo que haga).
Bueno, la cosa es que hoy no fue la excepción. Leí un libro y me quedé con el lenguaje del autor como regalo. Y en un recorrido en el auto, mientras seguía pensando en la maravilla de libro que tenía el privilegio de leer, se me vino a la mente una frase que había leído o escuchado, no me acuerdo. "Lo importante no es el destino, sino el camino". E imitando a los personajes me puse a analizar la frase llegando a la conclusión de lo falsa que podía llegar a ser.
Supongamos que una chica x va a ir un viaje con sus amigos a un lugar y, y para lograrlo deben de de hacer diferentes cosas para poder lograrlo (varias variables). Si aplicamos a esta historia la frase, el resultado sería que lo importante no es el viaje, sino las cosas hechas con sus amigos para poder ir. Pero si analizamos (dividimos la información para poder estudiarla) particularmente el destino sería aplicando la frase al viaje, por ejemplo, lo importante no es ir a la última super mega fiesta del viaje, sino los días anteriores antes de la espera. Y si analizamos todavía más a fondo y nos concentramos en la super mega fiesta, lo importante no sería el beso que la chica consiguió con el chico que le gustaba, sino todo lo que disfrutó en la fiesta. Esta división podría ser hecha infinitas veces, haciendo que todo al final sea importante. Por ejemplo si generalizamos en la vida sería, lo importante no es la muerte sino lo compartido con las personas y lo vivido a lo largo de nuestras vidas; ésta afirmación hace todo lo demás importante, hasta el viaje en el primer ejemplo.
Podría seguir enumerando ejemplos, pero yo creo que pude explicar y plasmar de alguna manera lo que pensé hoy. Hay que vivir, solamente vivir, porque de alguna manera u otra va a ser importante.
W
No me creo una escritora. Ni tampoco una aficionada a escribir. Solo hago lo que puedo hacer, y no creo que me salga bien o mal, solo digo que soy capaz de hacerlo como millones de personas pueden hacerlo. Escribir es un derecho, que muchas pueden vivirlo pero otras no tienen la libertad de hacerlo. Y me siento afortunada de pertenecer al primer grupo, al que todos deberíamos pertenecer.
Escribir te da libertad, libertad debería ser la propia definición de esta acción. Porque escribir te hace ser libre. Te da las alas que los humanos físicamente no tiene. Tanta libertad, en parte, es dada por la imaginación. La majestuosidad de la imaginación es infinita porque ella lo es. Si el escribir te da alas la imaginación es el viento que te empuja, por el que uno vuela. Y uno como poseedor de sus alas es capaz de usarlas a su gusto, uno elige si volar en lo alto, dar un paseo mirando el horizonte o adentrarse en las profundidades de un bosque.
Pero el escribir como toda acción tiene sus riesgos. Y yo espero poder vivir sin tener que toparme con ellos.
Escribir te da libertad, libertad debería ser la propia definición de esta acción. Porque escribir te hace ser libre. Te da las alas que los humanos físicamente no tiene. Tanta libertad, en parte, es dada por la imaginación. La majestuosidad de la imaginación es infinita porque ella lo es. Si el escribir te da alas la imaginación es el viento que te empuja, por el que uno vuela. Y uno como poseedor de sus alas es capaz de usarlas a su gusto, uno elige si volar en lo alto, dar un paseo mirando el horizonte o adentrarse en las profundidades de un bosque.
Pero el escribir como toda acción tiene sus riesgos. Y yo espero poder vivir sin tener que toparme con ellos.
JMJ
Lo pensaba y lo quería porque lo veía lejano, como un destino posible pero lejanamente lejano, al que para llegar tenía que pasar distintos obstáculos (que fue lo que realmente paso). Luego la esperanza de vivirlo se redujo, porque el entusiasmo había quedado en el olvido y me precipité a concluir que nunca iba, íbamos, a llegar. Pero luego, tan solo en un minuto, con solo un montón de palabras mi deseo volvió, mi felicidad volvió, pero la lejanía seguía siendo un factor. Ya tenía un nombre que ponerle, ya podía confirmar que lo iba a hacer, cuanto más lo decía y aseguraba menos lo sentía verdadero, ya no lo sentía mío, ya no lo veía como aquel sueño que pensé y amé. La verdad, es que después de ponerle tanta convicción, la noticia llegó, no iba a ser posible hacerlo, nos habíamos quedado casi sin posibilidades, siendo la excepción que un milagro ocurriese. Cuanto la noticia llegó a mi oídos me alivié, fue un suspiro sincero; pero los demás no creía que así era.
Continuamos nuestro camino, construyendo una base estable llena de valores y sentimientos que veíamos como identidad. Cuando de repente, el milagro ocurrió, y con ese milagro juntamos las fuerzas suficientes para poder cumplir nuestro sueño, no el mío, sino el nuestro. Mis ganas eran otras, mi amor hacia el era otro, y por lo tanto también el deseo de vivirlo. Y sin darnos cuenta el momento llegó y lo vivimos.
Lo vivimos con tanta intensidad que hasta creo que dejé parte de mi alma allá, y otra parte con las almas que conocí que me dieron un poco de su alma para rellenar la mía. Mi energía se cargó con la energía del mundo jóven movilizado por la misma identidad y los mismos pensamientos. Viví tan intensamente esos días, tratando de ser una esponja capaz de absorber cada detalle que cuando llegué me fue imposible compartirlo. Me arrepiento por no haberlo intentando de a pequeños pasos, pero creo que necesite de estos meses para sentar en mi corazón todo lo que viví en esta experiencia o mejor dicho vivencia. Fue como vivir en un sueño en el que sentía que mi corazón se ensanchaba con cada mirada que daba y recibía, con cada canción cantada, con cada silencio compartido, y con cada palabra pronunciado en millones de personas a la vez, siendo yo una de ese montón.
Pude ver como es ser parte de una comunidad, como es vivir siendo lo que soy y lo que pienso, sin miedo a que los demás piensen de mi, porque lo piensan igual, porque lo sientes igual, capaz que igual no es la palabra correcta, pero es algo tan semejante que hacerlo de otra manera con una variante no cambia el significado. Era un maravilla, mi maravilla, que viví y sigo viviendo. Y quiero volver a vivir.
En fin, soy feliz de poder escribir, de volver a escribir porque es volver a vivir, y en algunos casos, como en este, revivir.
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