24 de febrero de 2015

Listas

Leer lo que solía escribir me llena de inspiración. ¿Por qué lo dejé por tantos meses? Hace un año me conocía mejor de lo que me conozco ahora; lo repito como muchas veces lo he dicho, yo escribo para conocerme, para entenderme y para ordenar mis pensamientos.

Para Navidad mi tía me regaló una libreta, muchos admirarían su cubierta con colores, pero yo me quedé enamorada de sus hojas. No son hojas normales, son gruesas, con renglones bien marcados, los bordes redondeados, y no son blancas ni amarillas, pero es el color perfecto para escribir con una lapicera azul, la mejor lapicera a mi entender. Tales hojas no podían ser desperdiciadas en algo relacionado al estudio, ni siquiera dibujos, o cosas que se me ocurrieran. Pensé en escribir frases pero nunca la lograría llenar, y ya lo intenté una vez en un cuaderno, un proyecto que no tuvo mucho éxito.
Decidí dejarla para escribir listas, cualquier lista que se me ocurriera, en los ordenes que yo quisiera, como otra manera de ordenar mis pensamientos. Listas a las que les puedo ir agregando cosas, y tachando otras; lugares a los que quiero visitar, palabras que me gustan, cosas que odio, canciones que quiero que alguien me dedique alguna vez. Siento que tiene cosas tan íntimas, que hasta me daría vergüenza que alguien leyera una página.





P.d: la lápicera azul está en la lista de las cosas que amo.

Dos palabras

En vez de hacer lo que quiero hacer, lo que "tengo" que hacer, lo que me gusta hacer, me distraigo para no pensar. Miro temporadas de series en un día. Duermo medio día. Salgo a caminar con mi perra. Tomo litros de agua. Pienso en famosos. Pero no quiero, no puedo, aunque quiera y pueda, pensar en mi futuro, en lo que va a pasar en dos semanas. No leo libros, aunque me muera por leerlos, porque se que voy a terminar pensando en lo que está pasando. No ordeno mis cosas porque se que ya es hora de tirar y guardar para hacer lugar a las nuevas cosas. No quiero lo nuevo, diferente, y no quiero hacer nada que me haga pensar en eso, porque no estoy segura de que me vaya a gustar, de que me voy a sentir cómoda.

Este es mi primera aproximación a una "reflexión". Un impulso que comenzó con ver Orgullo y Prejuicio por tercera vez, para poder leer que tengo desde hace un mes La muerte llega a Pemberley. Pero no pude parar con esa película, porque me acordé de lo lindo que es mirar películas que tanto me gustan, películas que conozco y me siento cómoda sabiendo que lo que voy a sentir me va a gustar, y poder recordar la primera vez que la vi. Tuve mirar que otra película, que me hizo sentir cosas completamente diferentes, pero me recordó lo lindo que es escribir lo que uno piensa, y lo fácil que es una vez que empezas. Así que me obligué a abrir está página, y escribir por lo menos dos palabras; ya  voy más de las que pensaba que iba a escribir.

Pero como tengo miedo de lo que acabo de hacer, porque es un impulso sin medida, no me voy a atrever a releer y borrar partes, de una manera, esto lo hace ser más sincero y honesto, y la honestidad está en mi lista de mis metas para este 2015.

Acabo de darme cuenta, que según la biografía de este blog, sigo teniendo 16 años, lo que me alivia un poco, y por eso no pienso cambiarlo. Siento que de alguna manera es más fácil pensar que a veces no pasaron tantos años, y sigo en el mismo sitio que antes. Aunque nada malo haya pasado, tengo miedo de que pase, porque ¿Quién no le tiene miedo a lo desconocido?.

Espero no arrepentirme de lo que acabo de hacer, sino agradecerme dentro de un tiempo. Prometo no borrarlo.