9 de junio de 2013

RAH

Acostados en diferentes camas soñaban el mismo sueño. Frente a diferentes espejos practicaban las mismas conversaciones. Sentados en diferenes clases se imaginaban la misma escena.
Solo lo vivían en sus cabezas, les faltaba dar un paso para vivirlo de verdad. Ese paso llevaba consigo muchos pasos personales, y el más grande de ellos era aceptarlo.
Aceptar, el verbo más difícil de llevar a la acción, y que viene acompañado del reconocimiento. Hay que aceptar que nos equivocamos, que hay cosas que estan mal, y que tenemos un deseo interior de cambiar la realidad. Reconocer nuestros sentimientos, con nosotros mismo y con los otros. Sentir, pensarlo y hacerlo. Reconocer nuestras necesidades, aceptarlas y saciarlas.
Ellos querían lo mismo: juntos ser los de antes.
Por miedo a decirlo la espera les hizo daño. Aunque el reencuentro fue magnífico.

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