24 de febrero de 2013

Natural

Sentir el pasto entre los dedos. Oler el leve olor a tierra y flores. Sentir como el sol pega en tu cara compartiendo su energía contigo. Escuchar el canto de los pájaros, mezclado con el ruido de las hojas de los árboles. Respirar aire fresco y nuevo, aire frío que limpia los pulmones.
Conectarse con la naturaleza no tiene precio.

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