15 de septiembre de 2012

TS

Observé a los dos pájaros volar uno detrás del otro durante interminables minutos. Hasta que el timbre sonó. Me levante apurada, aunque en realidad no tenía ningún apuro. Recogí mis cuadernos y salí al pasillo esquivando cuerpos que atrasaban mi salida. Fui hasta mi casillero, no pude evitar mirar hacia mi izquierda para ver si me encontraba con sus hermosos ojos. Pero me encontré con que él no estaba, seguro debía de estar con alguna de esas chicas fáciles, que andan por el colegio con ropas pequeñas y ajustadas. Abrí mi casillero, y al poner mis libros en su lugar, encontré una foto mía que nunca había visto pegada en la pared del casillero. La quité para verla mejor. En la foto me encontraba sentada en un banco sola, en uno de los recreos. Llevaba puestos unos jeans oscuros, un saco gris y unos converse negros. No entendí cómo eso llego hasta ahí, no entendí quién la había tomado. Seguro debía de ser alguna broma, así que no le di importancia.
Agarré mi mochila y dentro tiré algunos cuadernos. Me colgué la mochila al hombro y salí lo más rápido que pude. Me coloqué mis auriculares para que nadie me cruzara la palabra, porque en realidad ninguna música salía de ellos.

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