30 de enero de 2013
A for awkward or for amazing?
Sentirse la oveja negra, sentirse marginada, sentirse invisible. Eso era lo que Amanda sentía cada día . Se sentía de otra época, o de otra cultura. No creía ser parte de la sociedad.
Su familia la trataba de rara, sus vecinos la miraban raro. Sus compañeros de la escuela no la notaban, ni siquiera un saludo recibia en el día. Solía sentarse en el fondo leyendo sus libros, que la transportaban a mundos fantásticos donde la comprendían, donde creía que el personaje sería su mejor amigo si fuera real, pero solo era real en su cabeza.
Llegaba a su casa y se dirigía rápidamente a su guarida, su cuarto. Dónde dibuja, escribía y leía por horas y horas. Su madre odiaba que hiciera eso; Amanda no la comprendía, tenía buenas notas, cumplía con todas las normas de la casa, nunca se metía en líos, pero igual su madre se enojaba con ella, a su madre todo eso no le parecía suficiente.
Un día, Amanda decidió que al salir de la escuela no iría a su casa, si no que tendría una aventura. Porque la noche anterior, comprendió que todos los personajes de sus libros tenían aventuras, y si ella no hacia nada, la aventura no iba a presentársela sola.
Así que cuando la campana sonó, ella agarró su mochila y se dirigió a la estación de tren. Los trenes siempre le habían fascinado, pero a su madre le parecía que era absurdo viajar en uno, por lo tanto Amanda nunca tuvo la posibilidad de cumplir su sueño.
Fue a la boletería y se quedó mirando el nombre de los destinos, preguntándose cual iba a elegir. Se terminó decidiendo por uno que le sonaba bonito, compró su boleto con sus ahorros y se sentó en un banco a esperar el tren.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario